Con respecto a la propiedad de los medios de comunicación y la crisis política en Honduras

Enviado por Sociologia de las Comunicaciones el 13/10/2009 a las 16:53

Rodrigo Cifuentes

 

 

El caso relativamente  reciente del  golpe de Estado en Honduras (28 de junio pasado)  abre todo un abanico de clásicos cuestionamientos respectivos a la legitimidad política en los sistemas democráticos en  Latino América. Y en esa misma línea la relación de lo social-político con lo comunicaciónal  es de gran peso analítico. Más aun con los más recientes hechos:  la vuelta del depuesto mandatario  Manuel  Zelaya con un grupo de  colaboradores, su refugio en  la embajada de Brasil  y la reacción del gobierno de facto con respecto a las libertades contenidas en la constitución, hecho que se manifestó en la  promulgación de un decreto ejecutivo por el Consejo de Ministros del gobierno que deja a la discrecionalidad de las Fuerzas Armadas, de la Policía y de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, CONATEL, la aplicación del mismo en lo referente a interpretar y aplicar la suspensión de vitales garantías de los hondureños.

 

Los conflictos, en el caso de CONATEL con los medios de comunicación relacionados con la resistencia al régimen de facto, se vienen dando desde el mismo día del golpe de Estado y exilio de Manuel Zelaya. Especialmente contra canal 36, cable color y canal 11, que a su vez permiten las transmisión de cadenas internacionales  de televisión como TELESUR y CNN , que dan a conocer las noticias desde una perspectiva un poco más externa de cómo se estaba desarrollando la crisis política, como así también eran ocupados preferentemente por Zelaya para expresar sus opiniones y pretensiones . Hecho que explica la postura intransigente y persecutoria del régimen de facto. En esta misma línea de confrontación entre el gobierno y los medios se dieron presiones para cancelación de contratos de transmisión de servicios de radio y TV como Radio Globo y Canal 36 irrespetando la libre expresión, la libre empresa y la propiedad privada.

 

Lo anterior abre la discusión de a qué nivel se están llevando a cabo las restricciones por parte de la dictadura que se ha impuesto en estos meses en el país centro americano a la libertad de expresión, reunión, desplazamiento; en fin, a la libertad de pensamiento que siempre, y en un nivel individual y privado resisten los intentos de homogeneización pretendidas por  las formas totalitarias de organización social. Se puede afirmar a estas alturas, por la información que se maneja que ni eso  queda a salvo en Honduras en estos momento: “pues  en la formación de la conciencia humana, en la toma de decisiones del libre albedrío personal, tienen mucho que ver los Medios de Comunicación Social, que van directamente con sus mensajes de todo tipo, al cerebro, tratando de impactarlo, saturarlo e inducirlo hacia precisas acciones de la conducta humana.[1] Y lo que en realidad estamos presenciando es que el verdadero objetivo es sacar del aire o de circulación a los medios en represalia por que son los únicos medios de comunicación que publican las marchas de la Resistencia Nacional contra el Golpe de Estado, aunque estos medios también divulgan las actividades del gobierno interino. En el fondo un cuestionamiento y tratamiento más crítico de la información en un contexto político convulsionado.

 

Esta situación de pretensiones de acallar y clausurar medios de comunicación no hace sentido a las ideas de corte democrático con respecto a entender los medios de comunicación en sus funciones de tipo de generar ciudadanía participativa , hay un alejamiento de la idea de que éstos son “mecanismos que permiten la diseminación masiva de información facilitando la construcción de consensos sociales, la construcción y reproducción del discurso público y ciertos niveles de interacción principalmente de los nuevos medios independientes, alternativos y comunitarios.[2]

 

Esto es interesante ya que nos lleva a pensar la crisis política  más allá de ser un hecho coyuntural en la historia de Honduras, como así mismo  está dando a entender  la problemática de libertad de información, que en el ámbito comunicaciónal es importante denotar, surgiendo  nuevos desafíos mucho más complejos relacionados con la concentración de medios de comunicación, la uniformización y la pobreza de los contenidos, el desequilibrio de los flujos de información y la falta de diversidad cultural, el papel regulador de los Estados en los planes nacionales e internacionales, y la necesaria redefinición de un servicio público en términos de información. En esta misma línea se está hablando de una relación entre los medios de comunicación y la sociedad de la información, en la cual se va a dar el paradójico encuentro de tipos o modelos de generar y distribuir información o contenidos. Por un lado los Mass Media mismos que apelando a la masa (radio, TV, radio) están  en el proceso de concentración de la propiedad de los medios y de integración horizontal y vertical de sonido, audio e imagen por el mismo soporte numérico. Esto frente a Internet y el soporte digital que apelan a la individualización y democratizan  el acceso a la información y la comunicación.

Esto es relevante desde la perspectiva sociológica ya que como sugiere Castells:

 

“La nueva estructura de poder está dominada por una geometría de red variable en la que las relaciones de poder siempre son específicas para una configuración determinada de actores e instituciones (…) En estas condiciones, la política informacional, que se realiza primordialmente por la manipulación de símbolos en el espacio de los medios de comunicación, encaja bien con este mundo en constante cambio de las relaciones de poder”. [3]

 

De este modo en una sociedad  informacional, como la llama Castells, el poder y su articulación en las fuerzas sociales en choque queda inscrito, en un ámbito fundamental, en los códigos culturales mediante los cuales las personas y las instituciones conciben la vida y toman decisiones. Acá si bien de infiere un enfoque de tipo electoral y participativo, es importante desde lo que interesa por ahora, denotar como los medios de comunicación, cuando hablamos de política, se inscriben dentro lo que es otorgar   sentidos y  significados  al poder en las sociedades actuales. He ahí la importancia de lo que es la libertad de información y la censura en periodos de alta efervescencia política como en el caso Hondureño. Ya que en el ámbito de la propiedad de los medios de información se pueden dar en función de los conflictos o tensiones políticas entre sectores con distinguibles  valores sobre la organización del Estado y las ideas de progreso y desarrollo socioeconómico.

 

 Por ultimo, siguiendo una aproximación sociológica al problema de Honduras , es  necesario apreciar que desde la perspectiva teórica  Weberiana  del poder político y la formación del Estado, esta se refiere al monopolio de la fuerza por parte de un grupo social determinado; una comunidad política. Pero esto en la actualidad va más allá de la coerción física y apela a los espacios simbólicos donde se desenvuelven discursos que por medio de ese mismo choque de fuerzas sociales toman sentido y legitimidad con respecto a lo que es verdad o mentira, lo que genera discursos hegemónicos que siempre son resistidos en la intensidad del choque de ideas como es el caso de la resistencia en Honduras y medios que , más allá de las discusiones ideológicas, pretenden dar una visión más crítica de los hechos políticos y sociales  .

 

 

 

 

 



[2]  Articulo: Medios de comunicación de  Marc Raboy y Marcelo Solervincens, contenido en: http://vecam.org/article683.html

 

[3] Manuel Castells, La era de la información; tomo III, pp.417.

 

 

 

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