Rodrigo Cifuentes
El caso relativamente reciente del golpe de Estado en Honduras (28 de junio
pasado) abre todo un abanico de clásicos
cuestionamientos respectivos a la legitimidad política en los sistemas
democráticos en Latino América. Y en esa
misma línea la relación de lo social-político con lo comunicaciónal es de gran peso analítico. Más aun con los más
recientes hechos: la vuelta del depuesto
mandatario Manuel Zelaya con un grupo de colaboradores, su refugio en la embajada de Brasil y la reacción del gobierno de facto con
respecto a las libertades contenidas en la constitución, hecho que se manifestó
en la promulgación de un decreto ejecutivo por el Consejo
de Ministros del gobierno que deja a la discrecionalidad de las Fuerzas
Armadas, de
Los
conflictos, en el caso de CONATEL con los medios de comunicación relacionados
con la resistencia al régimen de facto, se vienen dando desde el mismo día del
golpe de Estado y exilio de Manuel Zelaya. Especialmente contra canal 36, cable
color y canal 11, que a su vez permiten las transmisión de cadenas
internacionales de televisión como
TELESUR y CNN , que dan a conocer las noticias desde una perspectiva un poco más
externa de cómo se estaba desarrollando la crisis política, como así también
eran ocupados preferentemente por Zelaya para expresar sus opiniones y
pretensiones . Hecho que explica la postura intransigente y persecutoria del
régimen de facto. En esta misma línea de confrontación entre el gobierno y los
medios se dieron
presiones para cancelación de contratos de transmisión de servicios de radio y
TV como Radio Globo y Canal 36
irrespetando la libre expresión, la libre empresa y la propiedad privada.
Lo
anterior abre la discusión de a qué nivel se están llevando a cabo las
restricciones por parte de la dictadura que se ha impuesto en estos meses en el
país centro americano a la libertad de expresión, reunión, desplazamiento; en
fin, a la libertad de pensamiento que siempre, y en un nivel individual y
privado resisten los intentos de homogeneización pretendidas por las formas totalitarias de organización social.
Se puede afirmar a estas alturas, por la información que se maneja que ni
eso queda a salvo en Honduras en estos momento: “pues en la formación de la conciencia
humana, en la toma de decisiones del libre albedrío personal, tienen mucho que
ver los Medios de Comunicación Social, que van directamente con sus mensajes de
todo tipo, al cerebro, tratando de impactarlo, saturarlo e inducirlo hacia
precisas acciones de la conducta humana.[1]
Y lo que en realidad estamos presenciando es que el verdadero objetivo es sacar
del aire o de circulación a los medios en represalia por que son los únicos
medios de comunicación que publican las marchas de
Esta
situación de pretensiones de acallar y clausurar medios de comunicación no hace
sentido a las ideas de corte democrático con respecto a entender los medios de
comunicación en sus funciones de tipo de generar ciudadanía participativa , hay
un alejamiento de la idea de que éstos son “mecanismos
que permiten la diseminación masiva de información facilitando la construcción
de consensos sociales, la construcción y reproducción del discurso público y
ciertos niveles de interacción principalmente de los nuevos medios
independientes, alternativos y comunitarios.[2]
Esto
es interesante ya que nos lleva a pensar la crisis política más allá de ser un hecho coyuntural en la
historia de Honduras, como así mismo está
dando a entender la problemática de
libertad de información, que en el ámbito comunicaciónal es importante denotar,
surgiendo nuevos desafíos mucho más complejos relacionados con la
concentración de medios de comunicación, la uniformización y la pobreza de los
contenidos, el desequilibrio de los flujos de información y la falta de diversidad
cultural, el papel regulador de los Estados en los planes nacionales e
internacionales, y la necesaria redefinición de un servicio público en términos
de información. En esta misma línea se está hablando de una relación entre los
medios de comunicación y la sociedad de la información, en la cual se va a dar
el paradójico encuentro de tipos o modelos de generar y distribuir información
o contenidos. Por un lado los Mass Media mismos que apelando a la masa (radio,
TV, radio) están en el proceso de concentración
de la propiedad de los medios y de integración horizontal y vertical de sonido,
audio e imagen por el mismo soporte numérico. Esto frente a Internet y el
soporte digital que apelan a la individualización y democratizan el acceso a la información y la comunicación.
Esto
es relevante desde la perspectiva sociológica ya que como sugiere Castells:
“La nueva estructura de poder está dominada por una geometría de red
variable en la que las relaciones de poder siempre son específicas para una
configuración determinada de actores e instituciones (…) En estas condiciones,
la política informacional, que se realiza primordialmente por la manipulación
de símbolos en el espacio de los medios de comunicación, encaja bien con este
mundo en constante cambio de las relaciones de poder”. [3]
De este modo en una sociedad informacional, como la llama Castells, el
poder y su articulación en las fuerzas sociales en choque queda inscrito, en un
ámbito fundamental, en los códigos culturales mediante los cuales las personas
y las instituciones conciben la vida y toman decisiones. Acá si bien de infiere
un enfoque de tipo electoral y participativo, es importante desde lo que
interesa por ahora, denotar como los medios de comunicación, cuando hablamos de
política, se inscriben dentro lo que es otorgar sentidos y significados
al poder en las sociedades actuales. He ahí la importancia de lo que es
la libertad de información y la censura en periodos de alta efervescencia
política como en el caso Hondureño. Ya que
en el ámbito de la propiedad de los medios de información se pueden dar en
función de los conflictos o tensiones políticas entre sectores con
distinguibles valores sobre la
organización del Estado y las ideas de progreso y desarrollo socioeconómico.
Por ultimo, siguiendo una aproximación sociológica
al problema de Honduras , es necesario
apreciar que desde la perspectiva teórica
Weberiana del poder político y la
formación del Estado, esta se refiere al monopolio de la fuerza por parte de un
grupo social determinado; una comunidad política. Pero esto en la actualidad va
más allá de la coerción física y apela a los espacios simbólicos donde se
desenvuelven discursos que por medio de ese mismo choque de fuerzas sociales
toman sentido y legitimidad con respecto a lo que es verdad o mentira, lo que
genera discursos hegemónicos que siempre son resistidos en la intensidad del
choque de ideas como es el caso de la resistencia en Honduras y medios que ,
más allá de las discusiones ideológicas, pretenden dar una visión más crítica
de los hechos políticos y sociales .
[1] Editorial diario Tiempo de Honduras,
en: http://tiempo.hn/noticias/84-editorialesotros/4628-retroceso-hasta-la-prehistoria-de-las-libertades-publicas.
[2] Articulo: Medios de comunicación de
Marc Raboy
y Marcelo
Solervincens, contenido en: http://vecam.org/article683.html

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Escuela de Sociología UV



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