Sebastián Colé Garretón
En el presente escrito pretendo dar a conocer desde mi perspectiva las apreciaciones del pasado debate presidencial, emitido el 23 de septiembre del año 2009, en el cual participaron Jorge Arrate, Sebastián Piñera, Marco Enríquez Ominami y Eduardo Frei, en donde los temas a tratar fueron la delincuencia, temas económicos (PYME), inequidad, financiamiento de la educación superior, delincuencia, salud, empleo, sueldo pobreza, drogas, corrupción, vivienda y sistema judicial, dicho de interés nacional denotó su importancia, “entre las 22.40 y las 00.14, éste tuvo un promedio de 26 puntos de rating, con un peak de 30 unidades a las 23.59, momentos en que Marco Enríquez-Ominami concluía su interlocución sobre políticas de protección social”[1]..
Inicialmente el debate se inició sobre la base de que los expositores del debate entregaran sus propuestas y respondieran ante diversas preguntas, sin embargo la discusión fue tornándose en tres polos, el que rescataba las labores de los antiguos gobiernos de la concertación por parte de Frei el cual a punta de un tenue intento de demagogia carente de fuerza se dejó notar temas como la corrupción, al flaquear en la defensa de su gobierno, ante esto las respuestas de los demás candidatos enfocadas principalmente a la ley de transparencia (público privado), a implementar auditorías, separar dinero y política Loby (propuesta por Arrate). Estas propuestas desencadenaron el punto de quiebre en la “regularidad del debate” causado por la mención del candidato el último informe del organismo transparencia internacional causando un breve enfrentamiento de palabras entre los candidatos Piñera y Frei al responder preguntas ciudadanas.
En medios internacionales no se dejó
pasar por alto dicho episodio y la prensa de los países tomó dicho episodio
para evaluar al candidato el cual “se
defendió tras el debate aduciendo que es necesaria más claridad en el mundo de
las inversiones, y que estos temas es bueno que la gente los discuta en el
marco de la campaña"[2], lo cual no le
jugo de forma positiva a su imagen, ya que quedaron opiniones respecto como la
del “politicólogo Patricio Gajardo -de
En un polo totalmente opuesto la participación de Arrate, considero que fue la más sólida del debate, haciendo memoria de sus respuestas en relación con la salud, tales como la “salud para ricos y salud para pobres”, suprimir el Desc 7% salud pensiones, tomar enserio tema medicamentos (colusión farmacias), regular mercado, y renovar las leyes con una nueva constitución, Arrate no cayó en ser recalcitrante con su discurso y se limito a responder las preguntas con sus propuesta.
Como tercer polo fue la actuación Ominami y Piñera, el primero si bien con buenas propuestas en relación al financiamiento económico fueron muy rescatables, reiterar el financiamiento de las campañas pregunta tras pregunta fue algo que si bien fue necesario, llego a caer a la redundancia, dentro de este mismo polo Piñera salvo su postura de intolerancia frente al sistema judicial de la “puerta giratoria” no fue mayormente nuevo o llamativo para luego caer en el enfrentamiento del ataque de Frei el cual ante los medios causó polémica.
Ante el debate considero que es válido reflexionar en torno a Walter Lippman referente a lo que es “la mediación generalizada de la prensa en la transmisión de información reduce la realidad a estereotipos”[4], el juego de imágenes públicas que se trato en el debate más allá de las consecuencias mismas de las propuestas, en el caso de Ominami mantuvo un aire de neutralidad y separación de todo el imaginario de hechos pasados junto con remarcar la importancia de la transparencia del financiamiento de campaña de esta forma este candidato y los demás reafirmaron sus pociones públicas que en primera instancia tienen un impacto más afectivo que racional,“en otras palabras, consiste en un mecanismo mental mediante el cual se asigna a cada una de las realidades que percibimos en nuestro entorno una referencia, una imagen mental. Dichas referencias facilitan la interacción diaria con el entorno, pero también pueden convertirse en fuente de confusión y de discriminación cuando pierden representatividad”[5], como fue el caso del informe internacional de transparencia el cual tenía como objetivo alterar la imagen pública del estereotipo renovador y cercano de la clase media que Piñera había mantenido previo al debate, como también el efecto que tuvo en algunos sectores al haber tildado a Frei como oportunista, puede que esto se entienda que al usar el enfoque de Lippman se crea que “la incapacidad popular para la toma de las mejores decisiones de la gobernación”[6] sea total, sin embarro tengo en mente que el punto de las imágenes públicas es solo un matiz que construye la decisión en torno a estos actores políticos.
Bibliografía
Debate en línea (canal)
http://www.youtube.com/user/Vardoc1 y http://www.24horas.cl/videos.aspx?id=16335&tipo=27 (enlace TVN)
http://www.elnortero.cl/admin/render/noticia/20917
http://latercera.com/contenido/654_185841_9.shtml
http://www.elinformador.com.ve/noticias/mundo/chile/polemico-primer-debate-presidencial-chile/4072
http://teocoms.blogspot.com/2007/05/walter-lippman.html
http://www.infoamerica.org/teoria/lippmann1.htm
http://vmasv.cl/9056-polemica-entre-frei-pinera-y-emplazamientos-de-me-o-marcaron-el-debate.html
[1] http://latercera.com/contenido/654_185841_9.shtml
[2] http://www.elinformador.com.ve/noticias/mundo/chile/polemico-primer-debate-presidencial-chile/4072
[3] http://www.elinformador.com.ve/noticias/mundo/chile/polemico-primer-debate-presidencial-chile/4072
[4] http://teocoms.blogspot.com/2007/05/walter-lippman.html
[5] http://teocoms.blogspot.com/2007/05/walter-lippman.html
[6] http://www.infoamerica.org/teoria/lippmann1.htm

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Escuela de Sociología UV



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