Sebastián Ponce Olmos
Con un formato de debate traido de
EEUU, en la cual existía un orden y un periodo determinado y muy breve de
tiempo para contestar las interrogantes realizadas a cada uno, se desarrolló el
debate presidencial como mas un ejercicio estético y de empatía que un acto
comunicativo cargado de un choque de ideología.
En lo que respecta a la cobertura
que tuvo el debate la mayoría de los medios de comunicación masivos, se
centraron en el conflicto que se sucitó entre la acusación que realizó el
candidato Eduardo Frei por la aparición del candidato Piñera en el informe de
Transparencia Internacional por el uso de información privilegiada en la compra
de acciones de la compañía LAN. Asi podemos observar:
"Yo me
pregunto, y los chilenos también tenemos derecho a preguntarnos: una persona
que aspira a
La respuesta de Piñera llegó minutos
después, cuando debió abordar la inquietud sobre vivienda planteada por un
telespectador.
"Le quiero decir al
senador Frei que no puede ser tan irresponsable y faltar a la verdad como lo
acaba de hacer. Nunca he usado información privilegiada y nunca nadie me lo ha
imputado y espero que se disculpe", espetó el abanderado de la
oposición, en medio de los aplausos de sus partidarios.(Emol.com:24/9/2009)
Es aquí
donde se puede analizar el papel interviniente de los medios de comunicación,
los cuales en su mayoría se concentraron en esta parte del debate realizando
una descripción bastante mas somera de los otros temas revisados a través de
las preguntas:
Si bien varias ideas ya habían
sido mencionadas anteriormente por cada uno de los cuatro candidatos en
materia de delincuencia, combate de la crisis económica y educación, el
encuentro tuvo pasajes destacados a la hora de abordar las propuestas para
combatir la corrupción y responder las preguntas del público.(Emol.com:24/9/2009)
La atención en este tipo de conflictos
tendencian a sacar de la noticia a la discusión política, la cual es desplazada
por una discusión de tipo valórico personal, de la figura pública que
representa un candidato u otro de forma individual casi como un ícono
publicitario. En esta perspectiva podemos analizar a las 2 candidatos con mas
posibilidades de ganar las elecciones.
No es casual que se caiga a la
discusión de tipo valórica, la relación entre el poder económico y el político
y se deje de lado una discusión de carácter ideológico sobre los proyecto de
desarrollo para Chile.
En
este caso diría Roland Barthes que esto en buena parte sucede porque estos 2
candidatos comparten un mito común, el mito de la burguesía. En primer lugar
debemos precisar al mito como un habla despolitizada, según el mismo autor: “el
mito tiene a su cargo fundamentar, como naturaleza, lo que es intención
histórica; como eternidad lo que es contingencia”(Barthes R, 1999). Este
vaciamiento ideológico se produce por la pérdida del recuerdo de el carácter
histórico de las cosas. Por lo tanto “El mito no niega las cosas, su función,
por el contrario, es hablar de ellas, simplemente las purifica…las funda como
naturaleza y eternidad…”(Barthes, R 1999).
Es razonable de esta manera analizar
los discursos de estos 2 candidatos desde esta perspectiva, la presentación del
orden actual como correcto y satisfactorio, solo varía en el candidato de la
derecha en el carácter de administración de este orden, el cual critica la
cantidad de años que lleva neoliberal, su carácter eficiente, su austeridad, su
preocupación paternalista hacia los pobres y su honestidad, valores enfocados a
la capacidad de administrar el Estado.
Por otro lado el candidato de
Como se observa ninguno de los 2
candidato denota críticas, ni desliza propuestas en aspectos de tipo
estructural, como el cambio del sistema político,el sistema neoliberal, la
construcción de una nueva constitución democrática, o la recuperación de los
recursos naturales que están en manos de privados. Esto indudablemente afirma
el carácter ideológicamente compartido del mito de la burguesía el cual como
dice Barthes:
“no da tregua en la tarea de ocultar la
construcción perpetua del mundo, no cesa en su afán de fijarlo como objeto de
posesión infinita, de inventariar su haber, de embalsamarlo, de inyectar en lo
real alguna esencia purificante que detenga su transformación…”(Barthes, R
1999)
Por último, podemos decir que el
candidato de la izquierda es el único que realiza una crítica que se enfoca en
la transformación de ciertas lógicas en el modelo económicó. La ventaja que
posee este candidato es que parte con un apoyo bajo lo que hace que no tenga
como figura pública ningún problema en asumir riesgos en mencionar estos
aspectos, lo que deja entrever el carácter de alguna forma testimonial de esa
candidatura.
Referencia Bibliográfica
Barthes Roland, Mitologías, Mexico D.F, Siglo XXI Editores 1999.
El mercurio online: www.emol.com

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Escuela de Sociología UV



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